La aporofobia es un término nuevo, un término que
significa rechazo u odio a personas pobres por el simple hecho de serlo. Es un
neologismo que ha sido elegido palabra del año por la Fundación del Español
Urgente (Fundéu) y el BBVA, así como se ha incorporado al Diccionario de la
Real Academia Española de la Lengua. El término apareció por primera vez en publicaciones de la
filósofa valenciana Adela Cortina para tener una palabra con la que poder
diferenciar este fenómeno de la xenofobia o el racismo, ya que venía observando
esta autora que se utilizaban estas dos últimas terminologías para referirse al
rechazo a migrantes o refugiados, cuando realmente, según ella, esa aversión es
debido por su condición de pobres y no por ser extranjeros.
Desgraciadamente
la aporofobia no ha dejado de estar presente en la actualidad de este último
año 2017, con el drama de los migrantes y el empobrecimiento de grandes capas
de la sociedad alrededor del mundo. En la aporofobia, quien ve su calidad de
vida más rebajada no es la persona que ha interiorizado ese miedo o rechazo,
sino aquella a la que va dirigida esa aversión, un patrón de conducta que puede
resultar muy fácil de aprender ya que no existen consecuencias negativas
inmediatas sobre quien reproduce esas actitudes, es por uno de estos motivos
por los que el Senado ha aprobado una moción solicitando que se incluya la
aporofobia como circunstancia agravante en el código penal español.
Para
finalizar, personalmente pienso que una de las causas de la aporofobia es la falta
del contacto directo con personas pobres, lo cual hace que la visión que se
tiene de ellas se base en prejuicios y estereotipos. Por otro lado, opino que combatir
la aporofobia es complicado, ya que la pobreza es algo generalizado alrededor
de todo el mundo, siendo muy fácil que ese rechazo social se contagie entre la
sociedad, existiendo pocas entidades
comprometidas en la defensa de los intereses de personas con pocos
recursos.

