Son mayoría los profesores, alumnos y padres que consideran que, en los últimos tiempos, se ha producido un notable aumento de los conflictos en el ámbito escolar, lo que está conduciendo a un deterioro progresivo de las relaciones interpersonales en las escuelas. Esta situación desembocó en un creciente interés por la mediación escolar, la cual, pese a no ser un instrumento mágico, sí puede considerarse una herramienta válida para mejorar la gestión de una buena parte de los conflictos que se producen en los centros escolares.
La forma habitual de gestionar los conflictos en el ámbito educativo, consistentes en amonestaciones o expedientes sancionadores, no siempre resultan efectivos,
ni sirven para arreglar un situación de violencia en el aula, incluso
algunas veces contribuyen a intensificarla, lo que empeora el problema y
lo alarga. Una alternativa muy efectiva puede ser la mediación escolar.
Lo que podemos denominar como un órgano mediador dentro del propio centro, podrá estar formado de manera diferentes:
1) exclusivamente por alumnos o 2) por un grupo de trabajo mixto configurado por alumnos/as, profesores e incluso por personal no docente.

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